
La habían cazado a más de 100 kilómetros por hora por una carretera en la que el límite estaba en 60.
La niña dijo que cómo iba a ser ella, que no podía ser, puesto que aquella noche había estado fumando porros con los amigos de la guardería.
Dicho lo cual, la madre fue a comisaría a decir que la niña no era la culpable, que debió ser otra persona puesto que la niña ese día estaba de fiesta. "Alguien suplantó a mi hija señor policía, ¡busquen a todos los hombres sospechosos con babero en el pecho y sonajero en la mano!"
El policía prometió seguir investigando.
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